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¿QUÉ
ES LA SEMANA CULTURAL
MERCEDARIA?
La semana cultural
significa para nosotros
la integración
familiar donde nos
permiten participar
en varias actividades,
cada una de las cuales
busca un fin o una
meta.
Nos
sentimos privilegiados
de pertenecer a la
familia mercedaria
porque con estas actividades
sólo evidenciamos
el laborioso trabajo
de toda la comunidad,
en especial de directivos
y maestros, el verdadero
testimonio de una
vida en los principios
cristianos y la dedicación
y entrega de cada
uno de ellos el programar,
diseñar y ejecutar
magníficas
actividades.
Gracias
y mil bendiciones.
Plenos de gratitud,
FAMILIA
ESPEJO RODRÍGUEZ
3ºA – 10ºA
“La semana cultural
fue un espacio importante
que nos brindó
la institución
para mostrar nuestras
habilidades, talentos
y destrezas por medio
de diversas actividades
donde participamos
docentes, padres de
familia y estudiantes.
Gracias por esta semana
tan especial y divertida”
FAMILIA
SALAZAR VILLAMIZAR
“Fue una semana
muy alegre y de integración.
Estuvo muy bien organizada;
pudimos compartir
en familia y en parejas
diferentes actividades
que nos brindaron
las directivas, profesores
y empleados de servicios
generales.
Actividades
como la noche blanca
de variedades con
un derroche de alegría
y de sorpresas; la
noche de la familia
con una fogata y hermosas
palabras sobre la
unidad y el amor familiar.”
FAMILIA
CAMARGO PARRA
“Para nosotras
significó una
semana donde compartimos
momentos agradables
y de esparcimiento
en compañía
de nuestras compañeras,
familias y docentes.
Dimos a conocer nuestras
habilidades artísticas
y culturales.
"Su
variada programación
nos permitió
conocer más
sobre aspectos tan
importantes como la
naturaleza, la vida
y nuestra cultura
en general.”
FAMILIA
GONZÁLEZ PRADA
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“La semana
cultural en mi colegio
es un sinónimo
de alegría
y entusiasmo; tiempo
para mostrar mis
habilidades y talentos,
y mostrar a otros
colegios lo bien
que se está
aquí en mi
querido colegio
La Merced”.
MARIA
CAMILA BRAVO BOHADA
“La semana
cultural fue una
semana diferente,
durante este tiempo
aprendimos mucho
divirtiéndonos
y compartiendo con
nuestras compañeras,
profesores y padres
de familia.
"Se
nos permitió
desarrollar la imaginación
y aportar muchas
ideas para poder
realizar todas las
actividades previstas.
Aprendimos mucho
más de nuestra
tierra santandereana
y descubrimos la
importancia de las
diferentes culturas
en nuestras vidas.”
PAULA
ALEJANDRA CARREÑO
PÉREZ
“La semana
cultural es cultura…
hay mucha diversión
y actividades, es
creativa, alegre,
bonita. Todos hacen
gran esfuerzo para
que a las estudiantes
les guste y les
parezca interesante.
Nos podemos colocar
camisetas para diferenciarnos,
pero lo más
importante: tanto
profesores, padres
y estudiantes colocan
su mayor esfuerzo
y creatividad para
exponer diferentes
trabajos en diversas
áreas”
NANCY
YULIANA BLANCO SUÁREZ
“La semana
pasada celebramos
en mi colegio la
semana cultural
donde participamos
de diferentes actividades
como tecno-robot,
la noche de talentos,
desfile de empresas
de Santander…
La que más
me gustó
fue la de matemáticas
porque allí
pude jugar y aprender
cosas muy interesantes;
mis papitos me pudieron
acompañar
a muchas actividades
y degustamos deliciosos
alimentos en el
café arte.
Fue
una semana llena
de sorprendentes
actividades para
padres, estudiantes
y profesores. Gracias
Colmerced”
ANA
MARÍA ROJAS
COSTO
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Por:
José
Rafael Pinzón
Octubre 27
Con
Cariño…
para los que somos
padres y para los
que algún día
lo serán.
Era una mañana
como cualquier otra.
Yo, como siempre,
me hallaba de mal
humor. Te regañé
porque te estabas
tardando demasiado
en desayunar, te grité
porque no masticabas
rápido. Comenzaste
a refunfuñar
y entonces derramaste
la leche sobre tu
ropa. Furioso te levanté
y te empujé
violentamente para
que fueras a cambiarte
de inmediato.
Camino al colegio
no hablaste. Sentada
en el asiento del
auto llevabas la mirada
perdida. Te despediste
de mí tímidamente
y yo solo te advertí
que no te portaras
mal.
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Te
abracé…
y con un nudo en la
garganta percibí
la ligereza de tu
delgado cuerpecito.
Tus manitas rodearon
fuertemente mi cuello
y me diste un beso
suavemente en la mejilla.
Sentí que mi
alma se quebrantaba.
“Hasta mañana
papito” me dijiste.
¿Qué
es lo que estaba haciendo?
¿Por qué
me desesperaba tan
fácilmente?
Me había acostumbrado
a tratarte como a
una persona adulta,
a exigirte como si
fueras igual a muy
ciertamente no eras
igual.
Tu tenias unas cualidades
de las que yo carecía:
eras legitima, pura,
buena y sobretodo,
sabias demostrar amor.
¿Por qué
me costaba tanto trabajo?,
¿Por qué
tenía el hábito
de estar siempre enojado?
¿Qué
es lo que me estaba
aburriendo? Yo también
fui niño. ¿Cuándo
fue que comencé
a contaminarme?
Después de
un rato entre a tu
habitación
y encendí con
cuidado una lámpara.
Dormías profundamente.
Tu hermoso rostro
estaba ruborizado,
tu boca entreabierta,
tu f rente húmeda,
tu aspecto indefenso
como el de un bebe.
He incline para rozar
con mis labios tu
mejilla, respire tu
aroma limpio y dulce.
No pude contener el
sollozo y cerré
los ojos.
Una de mis lágrimas
cayó en tu
piel. No te inmutaste.
Me puse de rodillas
y te pedí perdón
en silencio. Te cubrí
cuidadosamente con
las cobijas y salí
de la habitación.
Si Dios me escucha
y te permite vivir
muchos años,
algún día
sabrás que
los padres no somos
perfectos, pero sobre
todo, ojala te des
cuenta de que, peso
a todos mis errores,
te amo más
que a mi vida.
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Por
la tarde, cuando regresé
a casa después
de un día de
mucho trabajo, te
encontré jugando
en el computador.
Llevabas puesto el
uniforme y había
mucho desorden.
Te regañe fuertemente
y te dije que parecía
no interesarte mucho
el sacrificio de tus
padres. Te hice que
te cambiaras de ropa
y mientras marchabas
delante de mi indique
que caminaras erguida.
Más tarde continuaste
haciendo ruido y corriendo
por toda la casa.
A la hora de cenar
arroje la servilleta
sobre la mesa y me
puse de pie furioso
porque no parabas
dejugar. Con un golpe
sobre la mesa grite
quo no soportaba mas
ese escándalo
y fufa mi cuarto.
Al poco rato mi ira
comenzó a apagarse.
Me di cuenta de quo
había exagerado
mi postura y tuve
el deseo de darte
una caricia, pero
no pude.
Como podía
un padre, después
de hacer tal escena
de indignación,
mostrarse sumiso y
arrepentido?
Luego escuche unos
golpecitos en la puerta.
“Adelante”...
dije, adivinando que
eras tú. Abriste
muy despacio y te
detuviste indecisa
en el umbral de la
habitación.
Te
miré con seriedad
y pregunte: ¿Te
vas a dormir? ...
¿vienes a despedirte?
No contestaste. Caminaste
lentamente con tus
pequeños pasitos
y sin que me lo esperara,
aceleraste tu andar
para echarte en mis
brazos cariñosamente.
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