Inicio Escribenos Mapa de Sitio Cerrar Sesión Ayuda

Sep. 04 2010

Padres
Estudiantes
Docentes
Directivos
Asomerced
Bienestar
Mantenimiento
Aspirantes
Exalumnas
Hnas. Terciarias Capuchinas

 

    Usuario Contraseña       Cambiar Contraseña     Olvidó su Contraseña?


Escuela en Pastoral  |
Proyección Social  |
Rincon Reflexivo  |
Nuestros Proyectos  |
Anuario  
Manual de Convivencia  |
Cronograma  |
Cuadros de Honor  |
Part. democrática  |
Icfes  |
Secretaría  
Enfermería  |
Biblioteca  |
Pagaduría  
 
Generales
 
  Escuela en Pastoral
     
Formación     Valores     Padres     Estudiantes     Docentes     Eventos     Grupos Apostólicos

    Eventos
   
Privadas de la livertad por un instante....

Por: Catalina I. Hernández Martínez.

Experiencia en la cárcel –CHIMITA.

Alrededor de las 8 de la mañana partimos 40 expectativas, 40 estudiantes dispuestas a aprender lo que la vida real nos deparaba.

Con la compañía atenta de Marina y Wilson llegamos al establecimiento del que tanto oímos pero nunca comprendíamos su verdadero significado. Hasta ahora, la cárcel, rodeada de sus altos muros y de amenazador aspecto, en donde esperamos y detallamos su inmensidad mientras se terminaba la identificación de cada una de nosotras. Una vez atravesamos los gruesos muros dimos paso a las grandes instalaciones del interior, con sumo cuidado y de manera meticulosa fuimos requisadas para dar un amplio plano a la seguridad.

La imagen que próximamente llego a nuestros ojos fue la de las reclusas en estado de embarazo que se encontraban en al salón mostrado por la trabajadora social que nos guiaba, explicándonos los procedimientos hechos para estos casos, y la diversidad de historias.

Continuamos con las direcciones dadas y llegamos al modulo c, lugar en donde las mujeres entraban en primera instancia, las nuevas. Mientras caminábamos la imagen del hacinamiento, del encierro, de lo reprimido, se la alzaba frente a nosotras todo mientras comprendíamos la magnitud de la situación, siguiendo con el trayecto en busca de los talleres y aulas de estudio en donde las reclusas se reivindican con la sociedad, además de desarrollar sus destrezas y habilidades.

 

Al finalizar el camino, se encontraba la narración de vida de una de las reclusas para mostrarnos que en verdad delinquir no paga, nada vale como para perder la libertad, las decisiones hechas y las consecuencias seguidas son parte del diario vivir de estas mujeres que por errores, malas compañías y acciones corruptas tienen que entregar su vida al encierro.




Nuestra experiencia en la cárcel de mujeres, fue muy enriquecedora, aprendimos a reconocer el verdadero sentido de la libertad, ya que nosotras el día a día lo vivimos siempre de la misma forma sin reconocer que los pequeños detalles son los que hacen hermosa la vida.

Antes de llegar a la cárcel, hicimos una actividad en el colegio para entrar en sintonía y recogimos todos los útiles de aseo que íbamos a llevar.

Desde el comienzo, todas teníamos muchas expectativas, algunas, tal vez sentían temor por lo que podría suceder, sin embargo, llegamos con una actitud muy asertiva.

Al llegar allá, esperamos un tiempo afuera, luego empezaron las requisas, nos pusieron un sello de seguridad y en el fondo nos esperaba la trabajadora social, quien nos explico un poco la labor que ella realiza; lo que mas me impacto, fue que a su lado, se encontraban unas reclusas embarazadas y junto a ellas una pequeña e inocente niña, a quien le ha tocado vivir encerrada desde su nacimiento sin haber cometido delito alguno y que al cabo de 3 años la retiraran de la compañía de su madre.

Después llegamos al patio donde nos esperaba el jefe de seguridad de la cárcel, éste nos menciono el funcionamiento de la prisión y nos explicó que DELINQUIR NO PAGA, que tarde o temprano los malos caen y que no es provechoso cometer un crimen porque las consecuencias son peores.

Enseguida procedimos a entrar al modulo donde estaban las celdas, los lavaderos, los baños, la capilla (fue construida por el colegio la merced), recorrimos todos los lugares en donde ellas estudian, trabajan y pasan todos los días. Aquellas mujeres fueron muy amables con nosotras, nos saludaron con mucho agrado aunque a algunas se les notaba el rostro de amargura, desesperación, de arrepentimiento de tristeza y desolación.

Para finalizar, nos llevaron a una sala y una reclusa llamada Sandra nos contó su historia de vida. Éste fue un momento muy emotivo, todas lloramos a medida que nos contaba su experiencia, en realidad movió lo mas profundo de nuestro ser. Ella lleva 8 años en la cárcel y todavía le faltan 24 años privada de su libertad, a pesar de todo, ella está muy apegada al Señor y espera vivir para conocer a sus nietos estando en libertad. Al igual que ella hay muchos casos de mujeres que por hacer mal las cosas terminaron destrozando su vida y que por un largo rato permanecerán limitadas en su existencia.

Para concluir, considero que aquella gran experiencia nos dejó una bonita reflexión y es que muchas veces pensamos que las decisiones que tomamos en nuestra vida son solo por un instante, pero en realidad en algunas ocasiones éstas nos pueden marcar de por vida y podríamos llegar a parar encerradas en cuatro paredes. Por esto, debemos escoger bien nuestras amistades, hacer caso a nuestros padres y nunca desprendernos del amor de Dios.

   
   
Conexion America
Colegio La Merced Bucaramanga © Copyright 2004 Todos los derechos reservados
Resolución mínima: 800 x 600 Pixeles
Subir