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Justificación
La
construcción
colectiva caracteriza
un proyecto peda-gógico
democrático.
No es posible implementar
una propuesta democrática
y en derechos humanos
al margen de quienes
la desarrollan.
Este debe ser producto
de la negociación
con los participantes,
en el cual todos
aportan y adquieren
compromisos.
No
es posible construir
un proyecto educativo
institucional en
un solo momento,
se requiere desarrollar
una serie de paso,
tener en cuenta
las diferencias
de los miembros
de la institución
escolar, las dificultades
y los obstáculos
comunes a cualquier
proceso de cambio.
Tener
en cuenta su estado
de desarrollo permite
conocer la institución
y sus relaciones
con el contexto
en el que se inscriben,
para definir lo
que debe mantener,
potenciar y hacer
crecer y lo que
se debe transformar.
Igualmente, para
determinar las propiedades
en los procesos
porque no puede
transformarse todo
al mismo tiempo.
Es
desde este contexto
que cada maestro
interroga su práctica
y remueve hacia
su transformación;
esto permite
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que
la creatividad de
cada uno de ellos
tenga su espacio
de expresión
y converjan hacia
un mismo fin.
La
escuela es democrática
no sólo por-que
permite el acceso
y permanencia de
niños y jóvenes
a ella o porque
ofrece espacios
para la participación
y organización.
La democracia también
se expresa en las
posibilidades de
acceso al conocimiento,
tanto en sus contenidos
como en las forma
de acercarse a él.
Romper la tradición
autoritaria, en
la cual el maestro
es el poseedor de
la verdad y exige
un conocimiento
memo-rístico
de los estudiantes
y su entorno, para
investigarlos, recrearlos
y articu-larlos
a los conocimientos
éticos, es-téticos,
científicos
y tecnológicos.
La
enseñanza
de los derechos
humanos no sólo
un ejercicio pedagógico,
un Proyecto Educativo
democrático
y en derechos humanos
requiere de la interdisciplinariedad.
La
construcción
de un proyecto educa-tivo
democrático
en la perspectiva
de los derechos
humanos no sólo
afecta la organización
de la convivencia
escolar sino a toda
la gestión
escolar, y el en-foque
que se le da no
sólo es peda-gógico
sino que su saber
y fundamen-tación
requiere un tratamiento
interdis-ciplinario.
Los
derechos humanos
vistos como un código
consciente producto
de la lucha de seres
humanos concretos
contra la dominación
y la injusticia,
requiere ser puestos
en vigencia aquí
y ahora, y son un
imperativo moral
de la solidaridad
con todos los seres
que sufren su incu-mplimiento
por tanto el proyecto
Educa-ción
para la democracia
y formación
para la paz, debe
trabajar, además
de una manera preventiva
dado que se juega
en el terreno cultural
y, en ese sentido,
sus efectos se verán
a corto mediano
y largo plazo. |