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Los grandes
líderes
guerreros
de la antigüedad
eran respe-tados
y apreciados
por ser
los primeros
en lanzarse
a la ba-talla.
De igual
manera,
cada uno
de nosotros
debemos
ir por delante,
seamos o
no, cabeza
de familia,
empresa,
equipo de
trabajo
o agrupación.
En conta-das
ocasiones,
o nunca,
pensa-mos
en la responsabilidad
que como
personas
tenemos.
A decir
verdad,
todos podemos
y debemos
ejercer
un liderazgo
desde nuestras
particulares
circunstancias:
•
Los padres
de familia
guían,
conducen
y ejercen
autoridad,
en sus manos
está
la educación
de toda
la familia;
deben ser
un verdadero
modelo de
valores
y buenos
hábitos,
por lo cual,
en-señan
a sus hijos
a vivirlos
pa-ra convertirlos
en personas
de bien.
A su vez,
los hijos
mayo-res
participan
con sus
padres en
la educación
de los herma-nos
menores,
son muchas
co-sas las
que pueden
hacer: en-señar
a estudiar,
jugar, hacer
amigos,
obedecer
y respetar
a sus padres...
•
La familia
en conjunto
vela por
la protección,
cuidado
y direc-ción
de todos
los miembros;
es ahí
donde se
aprende
a cono-cer,
comprender
y a tratar
a las personas,
cualidades
indis-pensables
para forjar
a los ver-daderos
líderes
de un futuro
que está
en puerta.
•
En
tu salón
de clases
y tal vez
sin palabras
todos esperan |
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que seas
tu quien
pueda orien-tarlos
para hacer
y cumplir
me-jor con
sus labores,
porque eres
ejemplo
de dedicación,
esfuerzo,
compañerismo,
res-ponsabilidad,
y sobre
todo, de
siempre
presentar
un trabajo
bien hecho.
•
¿No
eres acaso
confidente
de tus amigos?
Todos ellos
acuden pidiendo
un poco
de tu tiempo
para ser
escuchados,
buscando
tu consejo
y comprensión,
a veces,
más
que "solapar"
sus errores,
buscan de
ti la solución
adecuada.
Por eso
debemos
procurar
que nuestros
diálogos
tengan sentido,
que no sea
una costumbre
hablar sólo
de cosas
superficiales;
expresa
tus ideas
sin temor,
tu tienes
la capaci-dad
de hacer
que la vida
de tus amigos
cambie para
bien.
Ahora
que somos
conscientes
del papel
que desempeñamos,
no debemos
cometer
el error
de actuar
con temor
a equivo-carnos,
o caer en
el extremo
opuesto
que sería
simplemente
guardar
las apariencias.
Nuestra
conducta
debe ser
con-gruente
a nuestros
pensamien-tos
y palabras.
Nadie es
"capaz
de dar lo
que no tiene",
por eso,
el liderazgo
implica
un reto
constante
de superación,
en todos
los aspec-tos
que se relacionan
con el desarrollo
completo
y armónico
de la persona:
personal
(valo-res
y hábitos),
profesional,
so-cial
y espiritual.
Por consiguien-te,
un verdadero
líder:
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 |
•
Considera
que primero
están
los demás
y evita
a toda costa
convertirse
en el centro
de aten-ción,
por lo tanto,
jamás
piensa en
su beneficio
personal.
•
Se preocupa
de las personas,
procura
estar pendiente
del bienestar
personal,
moral y
espi-ritual
de cada
uno de quienes
lo rodean.
•
Siempre
toma en
cuenta las
opiniones
y el sentir
de sus alle-gados,
de esta
manera cuenta
en todo
momento
con una
excelente
respuesta
de sus hijos,
colegas,
subalternos,
discípulos
y amigos.
•
Da gran
importancia
al trabajo
en equipo,
de ahí
que siempre
hace énfasis
en la labor
realizada
por el grupo.
Ser
líder
no es una
postura
o una medalla
para lucir,
es un compro-miso,
una responsabilidad
y una obligación,
no hay que
olvidar
que "todo
cargo es
una carga".
•
No podemos
ser indiferentes
ante las
atrocidades,
la injusticia
y la creciente
amenaza
de una falta
de valores,
hoy en día
se necesi-tan
hombres
y mujeres
decididos
a cambiar
la forma
de vida
de la sociedad.
Es un gran
reto, sí,
pero la
esperanza
de un mundo
mejor, debe
alentarnos
a ser los
líderes
de esta
gran empresa.
Por:
Olga Cecilia
Barajas
Marzo 16
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