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Dic. 03 2008

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¿ES EL LIDERAZGO UNA CUALIDAD DE UNAS CUANTAS
  PERSONALIDADES?  

Todo líder tiene el compromiso y la obligación de velar por la superación personal, profesional y espiritual de quienes lo rodean. Es una responsabilidad que como personas debemos asumir1

Por lo general se reconoce la figura de un líder por ser quien va a la cabeza, sobre sus hombros tiene la respon-sabilidad de llevar adelante toda clase de proyectos, dis-tinguiéndose por ser una persona emprendedora y con iniciativa, con la habilidad de saber transmitir sus pensa-mientos a los demás, comprensión de las personas y una gran capacidad de formar equipos de trabajo eficientes. Ante esta perspectiva, puede parecer que este nivel de personalidad sólo está reservado para unos cuantos, la-mentablemente, pocas personas saben que un liderazgo efectivo no esta expresado por un nombramiento o desig-nación específica.

En todos los equipos de trabajo desde los escolares hasta los de alta dirección de empresas encontramos al menos a una persona, que sin tener el peso de una responsabi-lidad, sobresale por su iniciativa, amplia visión de las cir-cunstancias, gran capacidad de trabajo y firmes decisio-nes; sus ideas y aportaciones siempre son consideradas por la certeza y oportunidad con que las expresa; por otra parte, se distingue por su facilidad de diálogo y la habilidad que tiene para relacionarse con todos dentro y fuera del trabajo. Este tipo de personas sobresalen, ade-más, por poseer un cúmulo de buenos hábitos y valores: Alegría, amabilidad, orden, perseverancia (entre muchos otros), despertando en nosotros admiración y respeto. En otras palabras: son un digno modelo y ejemplo de perso-nalidad. ¿Por qué no ser nosotros ese modelo? Pocas veces somos conscientes de ser observados por los demás, constantemente estamos en un escaparate donde las personas perciben nuestra conducta y proceder.




No tengas miedo a ser un líder

Los grandes líderes guerreros de la antigüedad eran respe-tados y apreciados por ser los primeros en lanzarse a la ba-talla. De igual manera, cada uno de nosotros debemos ir por delante, seamos o no, cabeza de familia, empresa, equipo de trabajo o agrupación. En conta-das ocasiones, o nunca, pensa-mos en la responsabilidad que como personas tenemos. A decir verdad, todos podemos y debemos ejercer un liderazgo desde nuestras particulares circunstancias:

Los padres de familia guían, conducen y ejercen autoridad, en sus manos está la educación de toda la familia; deben ser un verdadero modelo de valores y buenos hábitos, por lo cual, en-señan a sus hijos a vivirlos pa-ra convertirlos en personas de bien. A su vez, los hijos mayo-res participan con sus padres en la educación de los herma-nos menores, son muchas co-sas las que pueden hacer: en-señar a estudiar, jugar, hacer amigos, obedecer y respetar a sus padres...

La familia en conjunto vela por la protección, cuidado y direc-ción de todos los miembros; es ahí donde se aprende a cono-cer, comprender y a tratar a las personas, cualidades indis-pensables para forjar a los ver-daderos líderes de un futuro que está en puerta.

En tu salón de clases y tal vez sin palabras todos esperan

que seas tu quien pueda orien-tarlos para hacer y cumplir me-jor con sus labores, porque eres ejemplo de dedicación, esfuerzo, compañerismo, res-ponsabilidad, y sobre todo, de siempre presentar un trabajo bien hecho.

¿No eres acaso confidente de tus amigos? Todos ellos acuden pidiendo un poco de tu tiempo para ser escuchados, buscando tu consejo y comprensión, a veces, más que "solapar" sus errores, buscan de ti la solución adecuada. Por eso debemos procurar que nuestros diálogos tengan sentido, que no sea una costumbre hablar sólo de cosas superficiales; expresa tus ideas sin temor, tu tienes la capaci-dad de hacer que la vida de tus amigos cambie para bien.

Ahora que somos conscientes del papel que desempeñamos, no debemos cometer el error de actuar con temor a equivo-carnos, o caer en el extremo opuesto que sería simplemente guardar las apariencias.

Nuestra conducta debe ser con-gruente a nuestros pensamien-tos y palabras.

Nadie es "capaz de dar lo que no tiene", por eso, el liderazgo implica un reto constante de superación, en todos los aspec-tos que se relacionan con el desarrollo completo y armónico de la persona: personal (valo-res y hábitos), profesional, so-cial y espiritual. Por consiguien-te, un verdadero líder:

Considera que primero están los demás y evita a toda costa convertirse en el centro de aten-ción, por lo tanto, jamás piensa en su beneficio personal.

Se preocupa de las personas, procura estar pendiente del bienestar personal, moral y espi-ritual de cada uno de quienes lo rodean.

Siempre toma en cuenta las opiniones y el sentir de sus alle-gados, de esta manera cuenta en todo momento con una excelente respuesta de sus hijos, colegas, subalternos, discípulos y amigos.

Da gran importancia al trabajo en equipo, de ahí que siempre hace énfasis en la labor realizada por el grupo.

Ser líder no es una postura o una medalla para lucir, es un compro-miso, una responsabilidad y una obligación, no hay que olvidar que "todo cargo es una carga".

No podemos ser indiferentes ante las atrocidades, la injusticia y la creciente amenaza de una falta de valores, hoy en día se necesi-tan hombres y mujeres decididos a cambiar la forma de vida de la sociedad. Es un gran reto, sí, pero la esperanza de un mundo mejor, debe alentarnos a ser los líderes de esta gran empresa.

Por: Olga Cecilia Barajas
Marzo 16


    Nuestros valores

Durante el presente año en el colegio nos hemos propuesto trabajar con ahínco los cinco valores que surgen de la necesidad sentida de la misma comunidad para crecer en convivencia, buscando una mejor calidad de vida. Estos son:


Amor y sentido de pertenencia

implica una actitud consciente y comprometida afectivamente con la institución. Es un elemento fundamental de arraigo e identidad personal y colectiva.


Honestidad


Valor que se manifiesta en buscar, aceptar y decir la verdad, respetando los derechos y
bienes de las personas. Es honesto el que no miente, no roba, no engaña.


Liderazgo


V alor que deja ver en la persona un ser reconocido por todos como el más eficiente
para ejercer sobre los demás cierta influencia mediante estímulos adecuados.
Sus manifestaciones son: autocontrol, credibilidad, decisión y confianza, entre otros.


Responsabilidad


Valor que se manifiesta en hacerse cargo de las consecuencias de palabras, acciones, decisiones y compromisos. Una persona responsable cumple cabalmente con los compromisos adquiridos.


Respeto


Se manifiesta en el actuar reconociendo la dignidad propia, de las demás personas, de
las instituciones. Es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad.

 


Formando en valores para una cultura de paz y bien
 
     

 

La formación integral exige, concebir a nuestras estudiantes no solo como un sujeto receptor de conocimientos sino como una persona en formación humana y, como tal, en un proceso de adquisición de principios éticos que se constituyan en la base de sus acciones.Como contemporáneos, nos encontramos inmersos en una sociedad de un innegable y vertiginoso progreso material, tecnológico y científico, pero que aún tiene logros pendientes que nos dejan en la incertidumbre cuando se trata de pensar en nuestro futuro común.

Por Olga Cecilia Barajas M.
Docente.

 



De ahí, la conclusión, ya hoy comúnmente aceptada, por to-das las instancias sociales: uno de los más poderosos medios que podemos utilizar para transformar la desigualdad, la violencia, la corrupción y la in-justicia, es promover una más intensa formación en valores dándole un significado moral es decir, humano a las pequeñas acciones de todos los días. Así, los valores son, como afirma Ortega y Gasset: “cualidades de las acciones o de las personas que las hacen atractivas”.

De esta manera, la educación en valores cobra cada día mayor importancia en las aulas

y en los hogares donde los ho-gares donde los padres actúan como facilitadores. Esta forma-ción dirigida a los niños y jóve-nes busca hacer que éstos sean cada vez más personas. Se trata de brindarles unos espacios críticos para que puedan encarar los problemas cotidianos desde una perspectiva ética.

Educar en valores no es imponer limites, ni convertirse en “poli-cías morales”, sino incentivar en lo humano: en los sentimientos, la sana convivencia y en la liber-tad.

La educación en valores busca brindar herramientas para que, niños y adolescentes, puedan

desarrollar su propio criterio y buscar la verdad sin ser mani-pulados por otros; querer el bien por voluntad propia y no por obli-gación y puedan afrontar las difi-cultades con confianza y optimis-mo, creciendo con una alta auto-estima, con deseos de superarse y mejorar la sociedad en que vivimos.

Con esta finalidad, nuestra Insti-tución quiere profundizar a lo largo del año 2005 en los valores de la amor y sentido de pertenencia, honestidad, responsabilidad y res-peto, y desde ellos contribuir a la formación de una estudiante mer-cedaria comprometida con la cons-trucción de una cultura de paz y bien.

 

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