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El
principio
en una
avenida
sin
fin
Este
año
termina
una
gran
aven-tura…
se cierra
la puerta
del
jardín,
de la
primaria,
y del
bachillerato,
completamos
una
educación
básica
e importante,
y habremos
recorrido
una
pequeña
cantidad
de kilómetros
en una
gran
avenida
llamada
vida.
Completamos
un álbum
lleno
de recuerdos
gratos,
tristes
y amar-gos
en algunas
ocasiones,
mar-camos
la pauta
de nuestras
vidas,
señalizamos
el camino
que
aparece
ante
nosotras
y nos
trazamos
metas
a realizar.
Aquí
acaba
el colegio,
pero
esto
es solo
el comienzo
de una
gran
vía
interminable.
Agradezco
a dios
por
permitirme
hacer
parte
de esta
gran
familia,
a mis
padres
por
darme
la opor-tunidad
de estudiar
en la
institu-ción
y brindarme
su apoyo
incon-dicional,
a los
profesores
en general
por
brindarnos
educa-ción,
a la
hermana
Claudia
por
acompañarnos
en procesos
de formación
integral
y a
mis
com-pañeras
por
ayudarme
cuando
lo necesite.
Recuerdos
, hay
demasiados
y no
me alcanzarían
estas
páginas
para
contarlos
todos,
solo
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quedaran
en mi
mente
graba-dos
como
una
de las
tantas
lecciones
de las
tablas
de multiplicar;
momentos
de alegría,
de tristeza,
de amar-gura
o estrés
en algunas
o debo
decir
muchas
ocasiones,
las
amigas
que
se fueron,
las
que
quedaron,
o las
que
viajaron,
las
picardías
y emo-ciones,
expectativas
del
hoy
y el
mañana;
así
como
recuerdo
que
dos
por
ocho
es diez
y seis,
recordare
todos
los
mo-mentos
vividos
en mi
paso
por
el colegio
como
un lindo
momento
que
como
todo,
dura
poco
y ay
que
aprovecharlo,
de la
manera
en cómo
he tratado
de hacerlo
en este
tiempo.
Para
concluir
no está
de más
mencionar,
que
nuestra
avenida
aun
no termina,
que
perdurara
como
la arena
en el
desierto,
o como
las
nubes
en el
cielo…
no es
un camino
de 3
metros
como
las
cuadras
de la
ciudad,
es un
camino
largo
y provechoso
del
cual,
estoy
segura,
saldrán
múltiples
y variadas
cosas
buenas
y dignas
de admirar,
porque
hoy
y siempre
haremos
la excepción
de quedar
fuera
de foco.

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