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Hoy
me encuentro
con
dos
sentimientos
que
llenan
mi corazón,
siento
gran
felicidad
por
alcanzar
una
meta
importante
en mi
vida
y nos-talgia
al partir
de mi
segundo
hogar
donde
he vivido
grandes
momentos
que
siempre
llevare
en mi
vida.
Hace
10 años
llegue
a este
colegio
con
muchas
dudas,
con
miedos
de enfrentar
un nuevo
comienzo,
pero
con
el tiempo
fui
encon-trado
un lugar
muy
acogedor,
donde
todas
las
personas,
compañeras,
profesores,
hermanas,
entraron
a mi
vida,
formando
gran
parte
de ella
y hoy
agradezco
inmensamente
a Dios,
por
darme
esta
vida
tan
maravillosa,
permitién-dome
compartir
y sobre
todo
aprender
de personas
mag-nificas
las
cuales
han
dejado
una
huella
en mi
corazón.
GRACIAS
A DIOS
POR
TAN
MARAVILOLOSA
EXPERIEN-CIA.
Quisiera
agradecerle
infinita-mente
a mis
padres,
ya que
junto
a ellos
pude
superar
todos
y cada
uno
de esos
pequeños
problemas
que
surgían
diariamente
en mi
cabeza
y en
mi corazón.
Gracias
a mi
familia
que
me apoyo
siempre,
a mis
súper
amigas,
que
siempre
las
tendré
presentes
y con
ellas
construí
una
verdadera
amis-tad
que
me brindo
momentos
felices
viviendo
mi niñez
y adolescencia
con
amor
y alegría.
Recuerdo
que
cada
año
que
llegaba,
era
un aumento
de expectativas,
anhelábamos
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estar
en once,
estar
todas
juntas,
compartiendo
un mismo
ideal.
Y al
ver
que
esos
anhelos
al fin
se lograron,
sentimos
gran
tristeza
por
abandonar
no solo
un colegio,
sino
nuestro
hogar,
aquel
que
en el
cual
estábamos
muy
bien
acogidas
y solo
nos
queda
por
recordar
todo
lo vivido
en el
camino
que
día
a día
fuimos
formando.
El
solo
pensar
que
esta
etapa
de mi
vida
ha llegado
a su
fin,
me llena
de nostalgia,
al saber
que
estaré
lejos
de tanta
gente
maravillosa,
que
me animaba
para
salir
adelante,
aquellas
personitas
de las
cuales
aprendí
muchas
cosas
buenas
y lo
mejor
de todo,
es que
nunca
estuve
sola,
siempre
tuve
ángeles
junto
a mí,
los
cuales
aparecían
en los
momentos
más
inesperados,
para
que
juntos
pudiéramos
volar
y alcanzar
toda
meta
que
quisiéramos
alcanzar.
Solo
me resta
decir
una
vez
más,
gracias
por
todo
y estoy
feliz
ya que
fui
parte
de esta
avenida
que
juntas
pudimos
recorrer
satisfactoriamente,
con
altibajos
y descensos
pero
como
siempre
con
una
sonrisa
y con
el ánimo
de salir
adelante,
superando
así
cualquier
obstáculo
que
se nos
presento
en el
camino.
Toda
historia
tiene
un final,
pero
este
final
es el
inicio
de un
nuevo
comienzo.
“GRACIAS
A DIOS
POR
DARME
UNA
VIDA
TAN
MARAVILLOSA”.
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