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Escribir
esto
no es
nada
sen-cillo,
no lo
es para
mí
y fran-camente
considero
que
no lo
es para
nadie;
lo más
extraño
es que
lo difícil
no es
redactarlo
o buscar
a quien
dirigir
las
palabras;
lo más
difícil
es estar
consientes
de que
este
es el
final,
toda
una
vida
escolar
imaginando
como
seria
este
momento
y muchas
veces
anhelando
con
que
llegara
lo más
rápido
posible,
para
que
cuando
llegue,
no sentir
más
que
miedo
e incredulidad,
mi caso
en particular.
Es un
mo-mento
hermoso,
no lo
voy
a negar,
pero
escribir
los
agra-decimientos
y el
final
de tu
historia
escolar,
es aceptar
que
se acabó,
que
solo
vas
a escribir
esto
una
vez
en tu
vida
y solo
sentirás
esto
una
vez
en tu
vida,
tal
vez
eso
es lo
que
más
me aterra.
Mi experiencia
como
estudiante
del
Colegio
La Merced
no es
tan
completa
como
al de
muchas
otras,
pues
ingresé
al colegio
en el
año
2005
a cursar
séptimo
grado;
pero
sé
que
lo que
aprendí
equivale
a más
de 4
años
de colegio.
A diferencia
de muchos
otros,
La Merced
es un
espacio
en donde
a pesar
de los
problemas
y sin
importar
en qué
contexto,
puedes
siempre
sin
temor
a equivocarte,
decir
lo que
piensas;
con
que
estás
de acuerdo
y con
que
no,
y además
de esto,
la forma
de organización
del
colegio
te en-seña
que
tu opinión
es impor-tante,
que
tu opinión
puede
cambiar
todas
las
cosas,
que
el silencio
puede
afectar
mucho
más
que
una
voz
fuerte
y que
una
voz
honesta
siempre
es escuchada;
todas
estas
cosas
son
las
que
me hicieron
la persona
tan
segura
y firme
que
soy
ahora.
Este
viaje
escolar
me ha
enseñado
también
el valor
de la
responsabilidad,
que
lo que
yo haga
y lo
que
no haga,
siempre
va a
afectar
a las
demás
per-sonas,
que
si todas
las
notas
pensaran
que
una
sola
nota
no puede
hacer
la diferencia,
no habría
sinfonía;
y que
a pesar
de que
suene
muy
cliché
la unión
siempre
hace
la fuerza.
Todas
estas
lecciones
las
he aprendido
con
las
situaciones
que
me han
pasado,
pero
jamás
he estado
sola,
siempre
ha habido
personas
acom-pañándome,
guiándome,
enseñándome
y ayudándome
y hoy
es a
ellas
a las
que
les
quiero
agradecer.
En primer
lugar,
al ser
que
hace
que
cada
instante
de mi
vida,
tenga
sentido,
Dios.
Esa
fuerza
divina
es la
que
me creo,
la que
me acompaña
y me
ayuda
siempre,
ayer
hoy
y siempre,
Él
es quien
me dio
la vida
con
todo
el amor
que
existe
para
que
yo hiciera
algo
en este
mundo,
algo
im-portante
que
marcara
la dife-rencia;
el colegio,
las
expe-riencias
y el
aprendizaje
ha sido
gracias
a Él,
así
que
muchas
gracias
Dios
mío
por
mirarme
con
ojos
de amor
y acordarte
de mí
en cada
momento
de mi
vida.
En segundo
lugar
quiero
agra-decer
a las
dos
personas
que
juntas
me han
guiado
por
los
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caminos
correctos
y me
han
enseñado
entre
muchas
otras
cosas
que
la forma
de vivir
plenamente
es vivir
en paz
con
sociedad
siempre
dando
a ella
lo mejor
de sí,
mis
padres.
Desde
que
estaba
pequeña
mis
padres
han
sido
incondicionales,
siem-pre
han
estado
ahí
cuando
los
necesito
y cuando
no,
también,
me han
enseñado
los
dos,
tanto
papá
como
mamá,
tantas
cosas
que
excedería
el límite
de este
articulo,
pero
lo más
importante,
es recalcar
que
la unión
de todas
las
enseñanzas,
me hicieron
una
persona
indepen-diente,
amable,
firme
en mis
decisiones,
libre
y en
paz
con-migo
misma.
Considero
que
no es
necesario
decir
las
cosas
que
ellos
hacen
a diario
por
mí
y las
oportunidades
inmensas
de estudio
que
me dan,
pues
es parte
de su
obli-gación
como
padres,
al igual
que
la mía
como
hija
es responderles
de la
mejor
manera,
pero
algo
que
no es
precisamente
su obligación
mas
sin
embargo
lo hacen,
es acompañarme,
aconsejarme
y educarme
tan
integralmente
como
lo han
hecho
hasta
ahora,
y como
lo siguen
haciendo
pues
técnica-mente
uno
nunca
se termina
de formar,
por
todo
esto
estoy
muy
agradecida
papá
y mamá,
les
debo
mi vida
entera.
Finalmente
pero
no menos
importante,
están
las
personas
que
me enseñan
conceptos
e ideas
que
ellos
saben
y yo
los
aprendo
muy
bien
y las
entiendo
a la
perfección,
sin
ellas
no sabría
nada
ahora;
pero
su labor
más
importante
no ha
sido
enseñarme
conceptos,
lo que
les
reconozco
y admiro,
es que
a mí
me lograron
convencer
de que
una
persona
SÍ
puede
cambiar
el mundo,
hacer
la diferencia,
ser
alguien
vital;
mis
profesores.
Suena
relativamente
fácil
de-cirlo,
pero
convencer
a alguien
de que
es importante
para
el mundo
no tiene
nada
que
ver
con
el concepto
de “fácil”;
por
supuesto
ha habido
profesores
que
me han
enseñado
más
sobre
esto
que
otros,
pero
no los
nombraré,
pues
todos
los
que
alguna
vez
me hayan
dictado
clase
me han
enseñado
algo
que
me ha
llevado
a la
conclusión
de pensar
que
yo puede
hacer
algo
grande
por
el mundo,
y sé
que
lo haré,
muchísimas
gracias
de corazón
a todos
los
profesores
por
demostrarme
que
yo puedo
donar
algo
de mí
al mundo
y que
esto
es vital.
Son
este
párrafo
final
se cierra
el artículo,
pero
solo
el artículo,
las
páginas
de mi
vida
siguen
corriendo
y tengo
la obligación
de escribir
en ellas
pues
gracias
tanto
al colegio,
a los
profeso-res,
a mis
padres
y a
Dios;
aprendí
que
mi vida
no la
puedo
pasar
en blanco,
y dejar
que
las
hojas,
los
días,
las
horas
se pasen
sin
ninguna
marca.
Al cerrar
el articulo
me doy
cuenta
que
el miedo
que
sentía
al principio
se supera
con
las
expectativas
que
causa
el futuro,
se acaba
una
etapa
de mi
vida,
empieza
la marca
en el
mundo…

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