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Feb. 07 2012

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Avenida Endless 2009
 
   
 
 

Diana Patricia
Forero Gutierrez

   




 

 

 

 

 

 

 

 


En ocasiones me detengo a pensar, que será de mi vida en unos años… a veces creo tener todo claro, pero existen ocasio-nes en las que la confusión me embarga y siento que todo aquello cuanto creía serían decisiones definitivas, se convierten en un río de dudas, en el cual no queda otra alter-nativa que confiar en mí, para evitar dejarme hundir por miedos e inseguridades.

Que bello sería devolver el tiempo y ser niña de nuevo. Jugar a las muñecas con mis amigas, salir al parque con mis papás, compartir fechas espe-ciales en familia, y gozar de todos los instantes que la vida nos regala. Pero ahora, des-pués de haber transcurrido tan solo una pequeña parte de lo que se, será todo un sendero, creo que llegó el tiempo de dejar dichos momentos en el baúl de recuerdos, mantenien-do aquello en el corazón, siendo consciente que será una huella imborrable en mi vida.

Miro atrás y me doy cuenta de cuánto he crecido; cuanto he cambiado… ahora mi pensa-miento, convicciones y aspira-ciones son diferentes. Ya no se trata de jugar a ser grandes, sino de tener que enfrentar que estamos a un paso de serlo.

Comenzaremos a forjar un nuevo camino, una nueva ruta, nuevas responsabilidades y retos por enfrentar. Y para derribar los obstáculos tendremos que valernos de todo cuanto aprendimos a lo largo de nuestro recorrido.

Es aquí cuando doy gracias a Dios por haberme bendecido, por brindarme la vida y unos padres maravillosos a quienes debo la mayor parte de lo que soy. A pesar que en momentos nuestras diferencias son noto-rias, siempre son vencidas, gracias a ese sentimiento y mágica conexión que existe.

Aquel lazo que nos permite mantenernos unidos sin importar las circunstancias. Les agradezco a ellos por los llamados de atención, por las veces en que me corrigen, y por los valiosos consejos que me brindan. Por confiar en mí y darme ánimo cuando siento que la esperanza se ha perdido, y que no existe nada que pueda ayudarme. Gracias a mis padres por generar en mi rostro una sonrisa en medio de la tristeza, y mostrarme el camino hacia la luz en medio de la oscuridad; por ser mis maestros de vida.

Y por supuesto, cómo no recordar a las personitas con quienes he experimentado y vivido diferentes momentos: mis amigos; con quienes hemos sido cómplices, confidentes.

Lastimablemente, es el tiempo y la vida, los que se encargan de separarnos; pero aun así se encuentran en la mente y el corazón los amigos con los que compartimos y ya no se encuen-tran, con los que nos hemos distanciado, y los que hemos conocido recientemente. Todos ellos sin duda han marcado nuestra existencia, dejando un poco de ellos en nosotros, guiándonos con su luz y permi-tiéndonos ser parte de sus vidas. Seres maravillosos con quienes compartimos nuestros secretos, triunfos, desilusiones y sueños.

Por supuesto que parte impor-tante la debo al colegio, a mi segundo hogar; no solo el que durante primaria me vió correr por pasillos de un lado para otro, disfrutando de mi niñez, sino de aquel que me vió formándome como joven.

Gracias a los docentes que calurosamente me guiaron en mi proceso de formación, no solo intelectual, sino moral. Quienes abrieron su corazón, y me dieron su confianza; quienes me acon-sejaron en momentos que consi-deré difíciles de afrontar, en los cuales las dudas y la inseguridad se apoderaban de mí, y era inevitable contener las lágrimas expresando los sentimientos. Seres maravillosos que día a día con paciencia, cariño y alegría brindaban una sonrisa, a pesar de sentirse abatidos por el cansan-cio. A todos ellos mil y mil gracias!!!

Es ahora, en este punto, donde la nostalgia me invade, pues es tiempo que todas y cada una de las personitas que hacemos parte de AVENIDA ENDLESS tomemos nuestros propios rumbos, nos alejemos, e iniciemos la lucha y persecución de nuevos objetivos. Pero a pesar de ello cabe resaltar que conservaremos el recuerdo de haber protagonizado nuestra propia película, nuestro com-partir, que sin importar los momentos de tensión, temor o preocupación, eran combinados con escenas donde reinaba la felicidad y la emoción de saber que somos y seremos un solo corazón.

’No hay nada imposible, porque los sueños de ayer son las esperanzas de hoy y pueden convertirse en realidad mañana’’

   

   
   

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