Hoy
después
de varios
años
recorridos
aquí
en el
colegio
que
me vio
crecer,
correr,
gritar,
llorar…
en fin
han
sido
muchas
las
situaciones
que
me quedaría
un buen
tiempo
recordándolas.
A
mi querido
Colegio
la Merced
doy
gracias
primero
por
abrir-me
las
puertas
para
ingresar
a realizar
mis
primeros
pasos
al conocimiento
como
fueron
la primaria;
momentos
aquellos
definitivos
en el
aprendizaje,
donde
adquirí
destreza,
cono-cimiento
y físicamente
fui
cambiando
en todas
mis
etapas.
La
vida
de colegio
es un
camino
que
recorrer,
con
tropiezos,
alegrías,
tristezas,
triunfos,
derrotas,
etc;
infinidad
de cosas
que
se complementan
para
lograr
la mejor
de las
expe-riencias
que
hasta
ahora
he vivido
a lo
largo
de lo
que
soy
y la
historia
de mi
vida.
Doy
gracias
a Dios,
quien
me ha
dado
la vida,
guiado
mis
pasos
a ser
una
mejor
persona
cada
día,
por
encomendarme
la tarea
diaria
de luchar
por
alcan-zar
mis
sueños
y a
ser
una
mujer
feliz
como
lo soy
en estos
momentos.
También
doy
gracias
a mi
fa-milia,
quien
con
su apoyo
in-condicional
y amoroso
me han
acompañado
en este
proceso
tan
importante
para
mi vida
y mi
formación
como
mujer;
ellos
son
por
quienes
a diario
vivo
y trato
de que
mis
logros
sean
para
ellos
porque
lo son
todo
en mi
vida
y los
amo
con
todo
mi corazón.
|
Gracias
doy
a mis
amigas
y amigos,
que
estuvieron
a mi
lado
durante
cada
etapa;
integrados
en un
vaivén
de amistades
que
llegaban
y se
iban
cambiando
al crecer,
pero
siempre
estando
ahí
acompañándome
a explorar
y vivir
las
diversas
experiencias
que
nos
da la
vida.
Cabe
decir
que
los
verdaderos
amigos
si existen
y que
son
quienes
te apoyan
incondi-cionalmente,
y yo
sé
porque
tengo
a una
amiga
que
durante
mi vida
siempre
ha estado
a mi
lado
y es
Laura
Campillo.
La quiero
demasiado
y a
pesar
del
tiempo
y de
las
situaciones
buenas
o malas
que
hemos
vivido
aun
sigue
conmigo
apo-yando
y corrigiéndome
mis
errores,
por
eso
le doy
gracias
porque
ha contribuido
en mi
vida
para
ser
quien
soy
hoy.
A
mis
profesores
de primaria
y bachillerato,
los
recordare
siempre
con
agradecimientos
y orgullo
de haberlos
conocido
y compartido
con
ellos
muchas
experiencias
legando
a ser
una
familia
mercedaria.
A las
hermanas
de nuestra
comunidad
que
he conocido
en el
transcurso
de esta
vivencia,
gracias,
y de
igual
manera
a todas
las
personas
que
estu-vieron
de una
u otra
forma
cerca
de este
proceso
como
lo son
el personal
administrativo.
En fin
gracias
muchas
gracias
a todos
los
que
me acompañaron
en este
camino
los
llevaré
siempre
en mi
mente
y en
mi corazón.

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