| |
|
|
|
Hace
11 años
comenzó
mi camino
en una
gran
avenida,
un largo
recorrido
que
parecía
no tener
fin,
pero
que
poco
a poco
y sin
darme
cuenta
está
culminando
en medio
de grandes
y hermosos
momentos
que
fueron
dejando
una
gran
huella
en mi
vida
y llenaron
mi corazón
enormemente.
Cada
vez
que
me detengo
a pensar
y miro
hacia
atrás
me doy
cuenta
de cuan
rápido
pasa
el tiempo.
Recuerdo
el temor
que
tenia
cuando
entre
por
primera
vez
al colegio,
ese
miedo
que
sentía
por
enfrentarme
a un
mundo
al que
no estaba
acostumbrada,
al cual
me adapte
muy
rápido
gracias
a mis
compañeras
y profesores
que
día
a día
me acompañaron,
compartiendo
travesuras,
alegrías,
tristezas,
emociones
y juegos.
Hoy,
al tratar
de plasmar
toda
mi historia
en unas
pocas
palabras
durante
este
camino
por
mi colegio
y segundo
hogar,
son
muchos
los
sentimientos
encontrados;
por
un lado,
se encuentra
una
gran
emoción
por
el inicio
de una
nueva
etapa
y un
nuevo
camino
por
recorrer,
y por
otro,
está
una
gran
tristeza
que
embarga
mi corazón
por
la culminación
de un
ciclo
de mi
vida,
por
dejar
mi colegio,
amigas
y profesores
que
durante
toda
mi vida
me han
visto
crecer
y que
con
su compañía,
amistad,
paciencia,
tolerancia
y cariño
han
dejado
grandes
cosas
en mi.
Solo
puedo
dar
gracias
a Dios
por
ser
la luz
de mi
vida
en momentos
de oscuridad,
por
ser
mi guía
en cada
momento,
por
ayudarme
y por
ser
mi fuerza
y compañía
cuando
me encuentro
débil
y frágil,
por
llenar
mi vida
de alegría,
por
brindarme
la sabiduría,
y principalmente
por
haberme
dado
la oportunidad
de estudiar
en este
colegio,
para
formarme
como
una
persona
integra
que
sea
capaz
de enfrentar
las
diferentes
situaciones
del
mundo.
Gracias
a toda
mi familia
por
preocuparse
por
mí,
por
formarme
en valores,
por
su compañía
en cada
paso
que
daba,
por
su apoyo
en cada
decisión
tomada,
por
sus
consejos
y regaños,
por
ser
in-
|
|
condicionales.
Gracias
papitos
por
ser
mi mano
derecha,
por
ser
el motor
de mi
vida,
por
su protección,
y por
su amor.
Gracias
hermanita
por
ser
mi cómplice
y consejera,
por
comprenderme
y ayudarme.
Cómo
olvidar
a las
personitas
que
me enseñaron
a sumar,
restar,
multiplicar,
dividir,
leer
y que
le aportaron
a mi
vida
grandes
conocimientos.
A cada
uno
de mis
profesores
y hermanas
tengo
que
agradecerles
por
convertirse
en más
que
eso,
por
ser
mis
amigos
y por
ser
libros
abiertos
dispuestos
a responder
cada
una
de mis
dudas,
por
tolerarme
y por
formarme.
Sin
su compañía
y asesoría
no podría
encontrarme
en este
momento
aquí.
Gracias
también,
a cada
una
de esas
manitas
que
siempre
estuvieron
ahí
dispuestas
a ayudarme
cuando
más
lo necesitaba,
a mis
compañeras
y amigas
de Avenida
Endless
2oo9
por
cada
experiencia
compartida,
por
robarme
mil
sonrisas,
por
cada
travesura,
por
el apoyo,
por
las
aventuras,
los
días
de revoluciones
y rebeldías,
juegos,
risas
y descubrimientos,
por
permi-tirme
brillar
con
luz
propia,
por
los
buenos
momentos
que
nunca
se borraran,
por
aportar
grandes
cosas
y enseñanzas
a mi
vida.
Por
siempre
las
recordaré
y las
tendré
presentes
en mi
corazón,
deseándoles
lo mejor,
que
cada
uno
de sus
sueños
se haga
realidad,
que
cumplan
con
todas
sus
ideales
y que
nunca
se cansen
ni se
den
por
vencidas,
que
sigan
adelante
siempre
hasta
que
lleguen
a la
meta.
Sin
cada
una
ustedes
no podría
estar
acá,
por
eso
solo
puedo
decir
gracias
y mil
gracias
por
hacer
de mí
la persona
que
hoy
soy,
que
Dios
bendiga
sus
vidas
y las
llene
siempre
de su
gran
amor.
No es
un adiós,
es un
hasta
luego,
porque
se que
en algún
momento
de mi
vida
las
volveré
a ver
y volveremos
a compartir
grandes
cosas.
“Hoy
y siempre
hagamos
la excepción
de quedar
fuera
de foco”.
Las
quiero
mucho.

|
|
|