Recuerdo
al empezar
el colegio
por
primera
vez,
el miedo
que
sentía
al pensar
como
serian
mis
profesores
y compañeras,
me pregunte
muchas
veces
si seria
igual
que
en el
jardín,
pero
ahora
puedo
responder
que
todo
es muy
diferente,
cada
año
que
pase
aquí
tuve
nuevas
amigas
que
me llenaron
mi corazón
de emociones
y que
me enseñaron
a comprender
el sentido
de la
amistad,
profesoras
con
nuevas
enseñanzas.
Quiero
darle
gracias
a mis
profesores
que
me ayudaron
a crecer
espiritual,
emocional
e intelectualmente;
ahora
puedo
decir
que
me siento
preparada
para
iniciar
la nueva
etapa
de la
universidad.
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Gracias
a mis
compañeras
que
me enseñaron
a tolerar
diferen-tes
temperamentos
y persona-lidades.
Gracias
a mis
amigas
que
es-tuvieron
siempre
en mis
patale-tas
de niña
chiquita,
solo
tengo
por
decirles
que
las
quiero
mu-cho.
Mis
papas
que
fueron
el apoyo
incondicional
en toda
la forma-ción
les
quiero
dar
las
gracias
porque
sin
ellos
nada
de esto
hubiera
sido
posible.
Maria
Fernanda
Vera
Quintero
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