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Han
trascurrido
seis
años
ya desde
que
Dios
me dio
una
de las
mas
hermosas
oportunida-des,
la de
poder
compartir
quizás
una
de las
etapas
mas
lindas
de la
vida,
nuestra
infancia,
donde
me regaló
las
mejores
amigas
y compañeras
que
quizás
pude
creer
tener,
y que
aunque
aún
no termino
de conocerlas
siento
que
ya son
más
que
amigas
para
mi,
las
siento
como
mis
hermanas,
quienes
me dieron
su apoyo
en aquellos
momentos
donde
me sentí
más
sola,
e increíble-mente
siempre
lograban
sa-carme
una
sonrisa.
Quisiera
poder
fotografiar
en mi
mente
para
siempre
todos
aquellos
momentos,
vividos,
esas
madrugadas
que
aunque
la pereza
nos
invadía
nos
quedaba
el consuelo
de ver
de nuevo
a todas
esas
personitas
que
nos
robaban
una
sonrisa,
de esa
confidencia
en las
cla-ses,
del
apoyo
incondicional
de esas
amigas
que
nunca
olvi-daremos,
los
entrenamien-tos
de porristas
que
aunque
nos
robaron
tardes
de sueño
nos
regalaron
más
que
mil
sueños
cumplidos,
de todas
esas
anécdotas
tan
graciosas
y llenas
de vida
que
vivimos,
los
partidos
de kitball
y ponchado,
los
cuales
nos
llenaban
de pasión,
los
juegos
en los
des-cansos
donde
extrañaremos
recorrer
esos
pasillos
que
guardaran
todos
los
gritos,
sonrisas,
lágrimas,
y locuras.
Aunque
siempre
soñamos
con
ser
grandes,
imitando
a nues-tros
ídolos,
y algunas
quisimos
hasta
ser
princesas,
llegó
el momento
que
parecía
impo-sible
de alcanzar,
de dejar
de lado
nuestros
juegos
de in-fancia,
saltar
de nuestro
pe-queño
bote,
para
nadar
hacia
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el gran
barco
de la
vida,
que
aunque
su rumbo
es aún
incierto,
sé
que
cada
una
de nosotras
hallará
el correcto,
al menos
eso
les
deseo,
leyenda,
con
mi corazón
en la
mano,
lleno
de nostalgia,
les
envió
mil
ben-diciones
en cada
una
de las
de-cisiones
que
vayan
a tomar,
y sólo
les
dejo
como
consejo,
que
nunca,
pero
nunca,
se olviden
de aquel
que
les
dio
la vida
y nos
dio
el hermoso
regalo
de conocernos,
Dios,
quien
siempre
les
mandará
mis
bendiciones,
abrazos
y besos
dónde
quiera
que
estén.
Me que-da
decirle
a silvy
gracias
por
ser
la mejor
amiga
que
he podido
tener,
a Jime
gracias
por
abrirme
las
puertas
de tu
corazón
y de-jarme
compartir
contigo
tan
me-morables
momentos,
a kary
gra-cias
por
darme
tan
sabios
y hu-mildes
consejos,
a pipa
gracias
por
darme
esas
cantaletas
y consejos
que
aunque
sonaban
duros
los
extrañaré,
recuerda
que
te requiero
miniflori,
a any
gracias
por
robarme
tantas
carcajadas
y por
regalarme
un poquito
de tu
picante
inocencia,
a mariale
gracias
por
tenderme
siempre
la mano
y darme
ese
apoyo
incondicional
que
nunca
me faltó,
a naty
gracias
por
regalarme
un poquito
de tu
dulce
locura,
y recuerda
que
siempre
hay
tiempo
para
el amor,
y por
último
a mi
hermanita,
gracias
mil
gracias
por
regalarme
la hermana
que
nunca
tuve,
quiero
que
sepas
que
serás
mi herma-nita
siempre
y ahí
estaré
cuando
me necesites.
A
todas
las
demás
que
pasaron
por
mi vida
y llenaron
de azúcar
mi corazón,
sepan
que
estarán
siempre
presentes
en mis
ora-ciones.
Las
adoro
leyenda
2007,
más
que
mis
amigas
mis
her-manas.
María
Mónica
Rodriguez
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