Hoy
faltando
poco
tiempo
para
culminar
una
de las
etapas
más
maravillosas
de mi
vida
me resulta
un poco
difícil
en-contrar
las
palabras
precisas
que
encierren
todo
el cúmulo
de sentimientos
que
tengo
hacia
mi querido
colegio,
lugar
donde
sin
duda
alguna
com-partí
y viví
experiencias
que
nunca
olvidaré,
las
que
queda-rán
grabadas
en mi
memoria
con
tinta
indeleble,
pues
más
que
eso
fueron
enseñanzas,
lecciones
de vida,
unas
más
duras
que
otras
pero
que
indudablemente
están
inmer-sas
en mí
pues
me ayudaron
a fortalecer
mis
falencias
y a
forjar
lo que
hoy
en día
soy.
No resulta
fácil
despedirse
de quienes
te han
dado
y a
quie-nes
les
debes
tanto.
El senti-miento
de gratitud
que
brota
hoy
hacia
mis
profesores
es inmenso.
Mil
y mil
gracias
porque
no sólo
me formaron
con
sus
conocimientos
sino
también
con
sus
experiencias
y consejos,
aunque
Reconozco
que
algunas
veces
me quejé
de sus
exigencias
hoy
las
agradezco
pues
comprendo
|
que
todo
redundará
en mi
bene-ficio;
así
mismo
Quisiera
aprove-char
la ocasión
para
agradecer
a una
personita
muy
especial,
Aminta,
gracias
haber
sido
y ser
mi apoyo
en los
momentos
mas
difíciles,
por
ser
mi amiga
y mi
segunda
madre.
A mis
compañeras
y amigas
ten-gan
por
seguro
que
guardaré
con
gran
aprecio
en lo
más
profundo
de mi
corazón
los
momentos
alegres,
las
locuras
y preocupa-ciones
que
pasamos,
las
recor-daré
con
el amor
que
se puede
recordar
a la
familia,
esa
familia
que
formamos
por
largos
años
en este
nuestro
segundo
hogar.
Sólo
me resta
desearle,
a LE-YENDA
2007,
muchos
éxitos
en este
nuevo
camino
que
empren-deremos
acompañadas
del
Dios
de la
vida
y de
nuestras
ganas
de superación
y perseverancia,
re-cordando
con
amor
y orgullo
que
somos
y seguiremos
siendo
parte
de la
familia
Mercedaria.
Con
especial
cariño:
Daniela
Fernanda
Rey
Duran
|