Le
doy
gracias
a mi
abuelita,
a mi
mamá
y a
mis
tías
por
es-coger
este
lugar
como
mi colegio
cuando
yo no
tenia
uso
de razón,
realmente
tomaron
la mejor
decisión,
y ahora
que
analizo
las
cosas
y los
recuer-dos
vagos
retornan
a mi
men-te
sin
ser
llamados,
reflexiono
sobre
todo
el tiempo
que
he pasado
aquí,
que
al principio
me parecía
eterno
pero
hoy
creo
que
se escapa
de mis
manos
y corre
a toda
prisa
como
para
no dejarse
alcan-zar.
Aquí
encontré
todo
lo ne-cesario
para
llevar
una
infan-cia
feliz
como
la que
tuve,
y también
los
elementos
para
formar
un razonamiento
propio
para
enfrentar
todas
las
situa-ciones
de mi
vida
cotidiana.
En los
7 años
que
permanecí
en el
colegio
aprendí
a valorar
a todas
las
personas
que
se encontraban
en él,
a los
trabajadores
que
siempre
estaban
dispuestos
a ayudar
en todo
lo que
se necesitara
, a
mis
profesores
de primaria
y
|
bachillerato
que
tuvieron
la dispo-sición
de enseñarme
sus
cono-cimientos
sin
importar
aquellas
a mis
profesores
de primaria
y bachillerato
que
tuvieron
la dis-posición
de enseñarme
sus
cono-cimientos
sin
importar
aquellas
canas
que
les
hicimos
ganar,
también
a las
hermanas
que
siempre
estaban
dispuestas
a regalarnos
sus
consejos
y a
mis
compañeras
con
las
cuales
aprendí
a convivir
y que
aunque
son
realmente
diferentes
tienen
cosas
que
enseñarme
cuando
menos
lo espero;
además,
gra-cias
a todas
las
experiencias
que
vivimos
juntas
me llevo
los
me-jores
recuerdos
de esta
etapa
que
está
llegando
a su
final
para
dar
paso
a otra
que
seguramente
también
dará
a conocer
“lo
mejor
de lo
nuestro
“
y dejará
en los
corazones
de todos
una
huella
que
perdurará
por
siempre
como
lo que
realmente
somos,
una
leyenda:
“Leyenda
2007”.
Maria
Alejandra
Martínez
Mejia
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