LA
JUVENTUD
OPINA SOBRE
LA |
 |
Por:
Silvia Marcela
Amorocho
Equipo de Apoyo
Personería
Agosto 21
La
independencia
de Colombia para
los jóvenes,
muchas veces no
pasa de ser dos
feriados más,
que sólo
nos sirven para
reflexionar en
el tiempo que
iremos a pasar
de “puente”.
Sin embargo, este
acontecimiento,
sucedido ya hace
más de
un centenar de
años constituye
un momento clave
para los colombianos,
quienes no nacimos
libres, y aun
así, nadie
lo nota ¿Por
qué, si
el objetivo de
nuestros héroes
fue la libertad,
hoy la menos-preciamos?
Tal vez tenemos
el concepto de
libertad como
algo muy común
y muy cotidiano,
aun cuando la
libertad es nuestro
bien más
pre-ciado.
¿Qué
significan para
nosotros el 20
de julio y el
7 de agosto?
Cuentan
que Bolívar,
que hizo campaña
a través
de 5 países
y que sufrió
toda clase de
enferme-dades
durante su viaje,
sólo pudo
morir en la Quinta
de San Pedro Alejandrino
en Santa Marta
agobiado por una
terrible: ¿pena
moral? Claro que
sí, aquel
personaje, que
no tenía
nada que perder
por su posición
de burgués,
pero que se hizo
a las armas y
sobrevivió
aferrado a su
propia convicción
de libertad, vino
a morir en una
ciudad que no
era la suya y
un país
que tampoco lo
era. No, Bolívar
nos dio la libertad,
pero nunca llegamos
a cumplir ese
sueño que
tenía:
una verdadera
unión entre
países
hermanos, que
compartían
aun entonces un
mismo credo y
una vocación.
Tal vez hoy, sería
todo distinto
si el sueño
boli-variano se
hubiese llevado
a cabo, si lo
pensamos detenidamente
la unión
de los 5 países
libertados, que
entonces se constituyó
como un estado
gi-gante y con
grandes cosas
que explotar,
podría
habernos dejado
ahora como una
superpotencia
del tamaño
de Estados Unidos,
sin embargo no
fue así,
cada quien tenia
una idea y un
camino y todo
el sueño
se acabó.
La libertad es
lo más
valioso que tenemos,
porque
|
|

[ GALERIA DE IMAGENES
] es
la base de la
realización
personal de cada
uno; existen naciones
enteras deseando
un trozo pequeño
de eso, puesto
que las inhibiciones
y bloqueos, a
parte de la insensibilidad
del mundo, los
ha dejado a su
suerte. Incluso
ahora somos pocos
libres, aun existe
mucho que librar
en nuestro país,
azotado por una
guerra que aun
hoy parece no
tener fin.
Aunque
dicen que los
jóvenes
no saben de política,
es comprobado
que sabemos más
de quienes hablan
de utopías
en un atril durante
horas. La política
no es sólo
hablar, la política
necesita la visión
espontánea
de quienes aun
no tenemos cédula.
Así que,
¿qué
nos queda a los
jóvenes
después
de una proeza
como la rea-lizada
en aquel tiempo?
¿Más
de 100 años
de violencia,
sangre derramada
e inconformidad
o un verdadero
tesoro que hoy,
en este mundo
moderno, debemos
cuidar y explotar?
Este es el momento
preciso, nunca
ha sido mejor.
|