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Jul. 04 2008

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El verdarero maestro...

Por: Docentes Colmerced
Abril 13

Ser excelente
Maestro...

En tiempos de cambio, de historias de vida que transitan acelerada y estrepitosamente, todo el ser humano está asimilando diversas formas de estar y de ser en el mundo, en donde la cultura es cósmica y la familia está asechada a los cambios acelerados que trastornan la paz y el ambiente hogareño de antaño. Siendo los padres autoridad, sinónimo de respeto, veneración y admiración; hoy son para la sociedad familias desechables y frágiles y frente a esta realidad la escuela y la educación son tocadas en lo profundo de sus raíces porque sus métodos y estilos de formación necesariamente deben afianzar sus principios para salir al encuentro de quienes esperan encontrar una pedagogía de la esperanza fundamentada en el amor, la misericordia y la tolerancia que como sabia nueva renuevan la vida y reanime en tiempos de crisis de falta de identidad.

Y hablando de pedagogos del amor, en Jesús de Nazareth el maestro por excelencia el más fidedigno referente para todo hombre y mujer; hablar de amor es hablar de misericordia como lo señala en las parábolas llegando a cada persona para sanar y curar. Este encuentro liberador y dador de vida, pone de relieve a la persona por encima de leyes, credos y normas. Y cómo no recordar el pasaje del texto en Lucas que dice: “yo soy el buen pastor, el buen pastor da la vida por sus ovejas, el ladrón sólo viene a robar, matar y destruir, mientras que yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud… yo soy el buen pastor y conozco a los míos como los míos me conocen a mi, … “ (Juan 10,10 ss)

Y como Jesús de Nazareth “el maestro”, Luis Amigó, el fundador del método preventivo-persuasivo, como fiel seguidor del Señor al estilo del pastor nos deja el legado de educar con el evangelio y la espiritualidad franciscana desde la compasión. El perdón y la misericordia para que el educando desde opciones libres y conscientes experimente la necesidad de formar y educar su propio corazón. El acto educativo Amigoniano funde sus raíces en el texto guía del educador Amigoniano. (Juan 10, 1-16) en donde cada educador conoce y llama por su nombre, educa para la vida, camina delante de ellos y da ejemplo de vida, está alegre entre ellos, los acoge y acepta como son, los busca cuando se extravían.

De otra parte, no podemos dejar pasar la propuesta de un sin numero de educadores ejemplares que a lo largo de la historia han contribuido con la educación y formación de los miles de seres que asisten a la escuela para ser moldeados y transformados en seres capaces de convivir en épocas complejas como personas que por encima del hacer son seres gestores de procesos bien determinados, en donde la ciencia, el arte, la técnica, y el saber están puestos como pretextos para lograr personalidades con características apropiadas, para asumir retos y desafíos de la sociedad que les toca vivir. Por tal motivo, no podemos olvidar el aporte de Sócrates y Zuleta quienes a través de la práctica del respeto y la tolerancia por el “otro”, la palabra y la reflexión, entre otras, son ejes fundantes en la existencia de cada ser humano que valora y ama la vida.

Con estos referentes la misión de ser maestro hoy es un desafió, que cada uno debemos asumir no como una carga pesada sino como la posibilidad de generar vida, en un mundo de ideales firmes en donde la vida sólo se vive para el momento sin buscar lo trascendente lo que perdura, lo que da autentica felicidad, es abrir cada mañana la mente y el corazón y lanzarse a la tenebrosa, y bella aventura de buscar desde el aula de clase el sentido y respuesta a la vida, a las ideas, a la pregunta problémica, a la encrucijada del saber, del ser competente, para que dada educanda interactué con destreza , brille con luz propia y sea gestora de grandes ideas que deje huella en la historia y en la sociedad.

Hablar de vocación, de profesión, de conocimiento, de talento son piezas de un sólo concepto ser. Y ser maestro con una impronta propia de hombres y mujeres formados en la verdad, la disciplina, la rectitud y la confianza en si mismos, pues somos capaces de dar lo que hemos recibido como valores, costumbres, ciencia, arte y vida, para apostarle en el día a día al arte de educar, la mente y la voluntad, sin dejar de lado el sentir, el amor, potenciando inteligencias intrapersonales, interpersonales y transpersonales que van estrechamente unidas al autoconocimiento, la valoración, el autocontrol, la coevaluación y la evaluación de sus aptitudes y actitudes, esto implica apostarle al ejercicio arduo del silencio, la disciplina, los sentimientos, las creencias, los gustos, las necesidades, las dudas y preocupa-ciones propias de las niñas y adolescentes de hoy, dentro del marco de la academia, del arte, la identidad y la cultura juvenil actual.

Junto con estas premisas está la misión evan-gelizadora como docentes Amigonianos, que somos llamados a evangelizar desde el saber, la ciencia y la tecnología, pues el evangelio como buena noticia de salvación para todo ser humano creyente continúa siendo respuesta a las necesi-dades y pobrezas del hombre y la mujer en la actualidad. Por tal en la institución el proyecto escuela en pastoral con directrices bien funda-mentadas es una invitación a dar respuestas acordes con el proyecto de vida como propuesta salvífica en y para la comunidad educativa Colmerced.

Como dijera “Albert Einstein” dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás; es la única manera, este reto sintetiza sabiamente el deber ser del educador amigoniamo, pues estamos llamados por carisma a ir delante de la oveja extraviada, llamarla, e ir delante de ella para que con nuestro ejemplo de vida se estimule y crea en la salvación que viene de Jesús buen pastor. Quien alivia y sana sus heridas, transformándola en un ser nuevo con capacidad para vivir en construcción de su propia felicidad desde un proyecto de vida encarnado en los valores evangélicos, políticos, sociales, cívicos y culturales para el mundo presente y futuro.

Finalmente, vale la pena resaltar que la capacidad social que cada uno posee está altamente lastimada, pues el rol en el cual nos movemos nos ha alejado del otro, las antipatías, el individualismo, la insolidaridad y la indiferencia han generado en cada persona, en cada niño y joven la falsa concepción de vivir solo y aislado, en sus cosas y en su mundo; Interponiéndose a las sanas y armónicas relaciones, a conocer al otro para valorarlo y aceptarlo como es; así las cosas como educadores, acompañantes de procesos de formación estamos interpelados por buscar mecanismos que nos permitan acercar a los niños y jóvenes, para que se vean objetiva y respe-tuosamente como seres con capacidades. Con su potencial propio de seres que construyan la calidad de vida, de goce por la creación, el cosmos y la cultura.

Esta realidad exige al maestro buscar la excelencia en el acto educativo, formativo, en el ámbito familiar y colectivo que cada vez estamos llamados a construir desde la escuela como el lugar en donde se genera la vida, la esperanza y el saber; un maestro que se mueve no sólo por su satisfacción de necesidades sino un maestro con vocación, con profesionalismo, con voluntad, un maestro comprometido con la

vida en un imperio de muerte y desesperanza. Un maestro que haga realidad el lema de Luis amigó. “un joven que se educa es una generación que se salva”.

Por. Hna. Claudia Patricia Chaux Rojas

El rol del verdarero Maestro ...

Quiero comenzar esta reflexión aludiendo al título del libro de Fernando Savater, “El Valor de Edu-car”, ya que para ser maestro realmente hace falta valor, coraje, pasión, entusiasmo, fe, opti-mismo, alegría y entrega total, es decir "voca-ción"; esa llamada espiritual a la responsabilidad, a la gratuidad y al desprendimiento que conecta con el deseo de gozo que da la autorrealización. La educación tiene valor en sí ya que nos permite transformar, cambiar y mejorar la realidad que nos rodea, al mismo tiempo que cambiamos, nos transformamos y nos mejoramos a nosotros mismos y a nuestros semejantes.

Aunque ya hace varios años que me estoy desempeñando como coordinadora académica, también fui maestra por muchos años y es precisamente toda esa experiencia la que más me ha ayudado a desempeñar mi actual cargo. Se pudiera decir que tal vez no están todos lo que son, ni son todos los que están cuando se vive en este medio tan especial. En el caso particular de los colegios privados, creo que los docentes son más comprometidos y la gran mayoría ama su profesión. El mayor problema radica en que cada docente se considera el mejor, razón por la cual no se acepta fácilmente la crítica. También existe en algunos la resis-tencia frente al cambio ya que éste desestabiliza y obliga a replantearse algunos paradigmas que se habían enraizado fuertemente dentro de cada uno.

Es en el aula de clases donde el maestro debe hacer uso de todas sus cualidades y aptitudes para atrapar a los estudiantes, cumpliendo con la doble misión de facilitarles el aprendizaje competente de nuevos conocimientos y per-mitiendo que su clase sea el escenario perfecto para fomentar y reafirmar valores éticos, sociales, personales, familiares, trascendentales, etc.

En este escenario es en donde mejor se pueden apreciar las cualidades de un buen maestro. El maestro debe ser una persona íntegra, respon-sable, investigadora, creativa, dinámica, debe tener liderazgo, debe ser conciliadora, com-prensiva, tolerante, exigente, preparada, tener buen manejo del lenguaje, ser persuasiva, analítica, crítica, autocrítica, auto reflexiva, etc., para poder dar TESTIMONIO de vida, ante sus pupilos. Y no basta con demostrar todas estas cualidades al interior de la institución; en rea-lidad toda su vida debe ser transparente. Dicho de esta forma, parecería que la labor de maestros no es para mortales, ya que el ser humano real tiene también muchas debilidades, sin embargo, es precisamente aquí donde se puede medir la verdadera vocación de quien decide dedicar su vida a esta noble misión. La vocación de maestro es la que hace que trate-mos de ser cada vez mejores, de buscar cami-nos que nos ayuden a la superación personal, de aprender cada día más, de sacrificar algunos sueños personales… y todo, pensando en poder entregar lo mejor de nosotros a nuestros estudiantes. El maestro sabe desde el comienzo que esta profesión jamás lo hará rico y que ni siquiera está bien remunerada, pero con todo y eso se entrega totalmente a ella.

El ser maestro implica muchas responsabilida-des, debe planear sus clases, actualizarse profesio-nalmente, revisar tareas y trabajos, realizar evaluaciones, asignar calificaciones, preparar y participar en eventos cívicos y culturales de la escuela, participar en proyectos, cuidar su imagen ante la sociedad, etc. Y debe darse el tiempo para ello, y si no alcanza a cubrir todo esto en su horario de trabajo, se ve en la necesidad de llevarse el resto a casa si es que en realidad desea tener el tener el mayor tiempo efectivo de clase. Sin embargo esto sólo lo sabemos los maestros y aún sabiendo que es una profesión que absorbe gran parte de nuestro tiempo libre, no lo tomamos como una pesada carga porque estamos enamo-rados de ella y porque sabemos que a cambio recibimos otras satisfacciones e invaluables experiencias de vida. No hay mejor recompensa que ver la cara sonriente de un niño, diciendo “ya entendí” o “hoy aprendí algo nuevo” o simple-mente viendo que un estudiante cambió positiva-mente un comportamiento gracias a nuestra dedicación.

Como ya se mencionó, la labor del docente no se detiene una vez fuera del aula de clase, todo lo contrario. Prácticamente, el maestro vive su vida en función de su